El año 2012 ha comenzado con anuncios de nuevos ajustes económicos y de más recortes, siempre con el argumento de que hay que reducir el déficit público. Parece que la política financiera se impone de manera aplastante y se olvida de que, en esta situación de crisis, es imprescindible mantener la cohesión social (base del estado del bienestar), cosa cada vez más difícil si van desapareciendo ayudas y servicios públicos para un sector de la ciudadanía con dificultades que crece día a día.
De poco servirán los esfuerzos que hacemos, por ejemplo, en el Ayuntamiento de Sant Joan Despí si el resto de administraciones no asumen sus compromisos en temas esenciales. Nuestro ayuntamiento ha cerrado el presupuesto del año 2011 de forma equilibrada, situación que nos ha permitido aprobar un presupuesto para este 2012 que, hoy por hoy, garantiza el funcionamiento de los servicios municipales, poniendo el acento en las acciones dedicadas a la generación de empleo, los servicios sociales y la educación.
La gestión desarrollada durante los últimos años nos permite, de momento, hacer frente a nuestros compromisos con la ciudadanía, incluso en servicios de financiación compartida con otras administraciones, como es el caso de las guarderías, para las que la Generalitat nos debe más de 600.000 euros. Pero los recortes de la administración catalana empiezan a afectarnos en otros temas: ha anunciado que paraliza las inversiones de la Ley de barrios previstas en el barrio de Les Planes y aún no se han ejecutado otras subvenciones pactadas (como las vinculadas a los pisos de alquiler o a la reciente ampliación del parque de la Fontsanta), que suman más de 6 millones de euros.
Un ejemplo de la buena gestión económica en Sant Joan Despí la encontramos en el final de obras del Centro Cultural Mercè Rododera (biblioteca, teatro, aparcamiento y salas polivalentes). La materialización de este proyecto es un ejemplo de cuidada gestión presupuestaria: el proyecto de la obra se licitó por 16 millones de euros, siendo su coste final de 12,5 millones. Ha sido un ahorro de un 22%, aunque durante este periodo el IVA subió del 16% al 18%.
Aunque comprendemos que la situación es difícil, la solución no puede pasar exclusivamente por el aumento indiscriminado de los impuestos y por los recortes de servicios; ni tampoco por el incumplimiento de compromisos con los ayuntamientos, que prestamos servicios que son esenciales para mantener esta necesaria cohesión social porque, finalmente, la situación repercutirá directamente en la ciudadanía.
En la foto, el alcalde durante la presentación del Presupuesto de 2012 a las entidades de Sant Joan Despí