El año que acabamos de empezar pasará a la historia de nuestra ciudad como el año en que, finalmente, abrió el tan necesario hospital de Sant Joan Despí. En pocos días –concretamente a partir del 1 de febrero– empezará a recibir pacientes en un proceso que se irá desarrollando de manera progresiva.
Para los que nos dedicamos al servicio público desde la gestión municipal, la apertura del hospital tiene un significado muy especial. Éste ha sido un equipamiento sanitario muchas veces anunciado pero ha tardado tres décadas en hacerse realidad. Cabe recordar que, ya en el gobierno provisional de Josep Tarradellas, en la recuperada Generalitat tras el franquismo, ya se anunció la construcción del hospital. Aún así, hemos estado 25 años con unos servicios hospitalarios que no se ajustaban a la realidad demográfica y social de la comarca. Finalmente, con la llegada de Pasqual Maragall al Gobierno de Catalunya, el proyecto se desencalló y empezaron las obras, en 2005.
Ahora dispondremos de un hospital moderno, con todos los servicios y planificado por dar respuesta a las necesidades de la población. Un centro en qué trabajarán más de 900 profesionales que estarán al servicio de nuestra salud.
Quiero aprovechar para recordar que, por otro lado, el Ayuntamiento ha trabajado también por asegurar que el centro sanitario generara las mínimas molestias al barrio que tiene al lado. Junto con la Asociación de Vecinos del barrio de Residencial Sant Joan hemos elaborado un plan de movilidad, además de asegurar una amplia oferta de aparcamiento para los usuarios del hospital (con 700 plazas) y el aumento del transporte público (llegarán líneas de autobús de todos los municipios de su área de influencia).
Ya tenemos hospital y todos y todas nos debemos felicitar.
A la fotografía, Albert Pons, director del hospital, acompaña al alcalde, Antoni Poveda, durante una visita a las instalaciones