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Es una urgencia, lo dice la ciencia

Artículo publicado en LA VANGUARDIA el 25 de junio de 2019

En mayo la Generalitat adoptó un acuerdo para sumarse a las instituciones de todo el mundo que han declarado una emergencia climática y ambiental y que se inició en el Reino Unido como respuesta a las demandas de la ciudadanía y, especialmente, al movimiento estudiantil Fridays for Future, a través del cual los jóvenes reclaman una posición más activa de los gobiernos en la lucha contra el cambio climático. “Es una urgencia, lo dice la ciencia” es uno de sus lemas.

Como dicen los jóvenes, la contaminación ambiental perjudica gravemente la vida en las zonas urbanas y degrada los ecosistemas del planeta. Las administraciones locales estamos en frente de una lucha en la que a menudo nos sentimos solas. Luchamos para favorecer el uso de la bicicleta y los desplazamientos a pie, aumentamos las zonas verdes y peatonales y los carriles bici, con nuevos autobuses, y ponemos puntos de recarga. Trabajamos intensamente para mejorar el transporte público, a menudo condicionados por unas inversiones que no llegan o por una política industrial -española y catalana- que los últimos años no ha favorecido en nada la reconversión del automóvil hacia los vehículos limpios. Hemos creado la zona de bajas emisiones (ZBE) de las rondas de Barcelona, ​​que se aplicará el 1 de enero de 2020 para restringir de manera definitiva el acceso de los vehículos más contaminantes. Gracias a ello hemos evitado que la Unión Europea ponga una multa en nuestro país.

Mientras tanto, la Generalitat adopta su emergencia climática con una declaración de compromisos que sabe que no cumplirá si sigue actuando como hasta ahora. Ya lo hemos visto cuando hemos analizado los compromisos que adquirieron en marzo de 2017, en la primera cumbre sobre la calidad del aire: la restricción de la circulación de vehículos más contaminantes en un ámbito de 40 municipios en el entorno de Barcelona prevista para el 1 de enero de 2019, sin aplicar; un plan urgente de mejoras en cercanías, tranvía, infraestructuras … Todo está pendiente de empezar. Y uno de los compromisos del 2017 no alcanzados y de un coste moderado es la ambientalización de las flotas de transporte público, donde la Generalitat todavía gestiona cientos de autobuses altamente contaminantes, sin etiqueta de la DGT y que, por tanto, no deberían de acceder a la ZBE. Quizás sería una buena ocasión para que la Generalitat traspasara una parte de estos servicios de autobús en el AMB, tal como le corresponde por ley.

La gran mayoría de los recursos que la Generalitat anuncia que pondrá en el ámbito de la movilidad (8 millones de euros) en realidad ya han sido anunciados previamente y responden a las nuevas ayudas del IDAE que ha puesto en marcha España.

Por lo tanto, nada nuevo para combatir los efectos nocivos del tráfico en nuestras ciudades, para mejorar la salud de la ciudadanía y proteger a las personas más vulnerables. Nada nuevo que no sea la promesa de levantar los peajes del entorno metropolitano y sustituirlos por una viñeta que, con su efecto forfait, tenderá a dar manga ancha al uso del coche. De verdad creen que esto es lo que nos reclaman nuestros jóvenes?

Espacios de vida para una ciudad de futuro

El espacio público siempre ha sido para el Ayuntamiento que presido una prioridad. Tener calles bien cuidadas, anchas, accesibles y verdes mejoran la calidad de vida y favorecen la convivencia; invitan al paseo, incentivan las actividades del mundo asociativo y potencian el comercio urbano. Sant Joan Despí es un municipio con un alto nivel en cuanto a su espacio urbano, que va ganando año tras año nuevas plazas y zonas abiertas a la actividad ciudadana.

En las próximas semanas veremos nacer dos nuevas plazas públicas, en los terrenos del antiguo edificio de la avenida de Barcelona (entre paseo del Canal y calle de Francesc Macià), que hemos derribado para hacer posible un nuevo espacio con juegos infantiles y zona verde; y delante del nuevo centro cívico de personas mayores de Les Planes también hacemos una nueva plaza para los vecinos y vecinas del barrio. Igualmente, en el eje de la avenida de Barcelona, ​​pronto tendremos un nuevo espacio verde en una parte del espacio que ocupaba la antigua fábrica Metalarte, y el nuevo sector de Les Begudes, ahora en proceso de urbanización, tendrá cuatro zonas verdes.

A pesar de ser una ciudad pequeña en extensión, trabajamos para seguir ganando estos espacios que hagan de Sant Joan Despí un municipio que invite a vivir. Y por eso, también apostamos por garantizar vivienda pública que sea una alternativa a la desmesura de precios que pide el sector privado, inasumibles para la gran mayoría de economías. Es por eso que empezamos ya a dar forma al Plan de vivienda pública 2018-2010 que presentamos hace algunas semanas, con la próxima apertura del plazo para la presentación de solicitudes de los primeros 48 pisos de alquiler en la calle de la Generalitat, que ya están en fase avanzada de construcción. Y por eso también hacemos operaciones importantes como el inicio del proceso de expropiación del edificio que se quedó a medio construir por la crisis en la calle Fontsanta y que también dedicaremos a vivienda de protección oficial.

Imagen: recreación virtual de la nueva plaza de la avenida de Barcelona, en la zona de la antigua Metalarte

Espacio público saludable

Sant Joan Despí es una ciudad que cuida de su espacio público. Desde hace ya muchos años, el Ayuntamiento viene realizando un gran esfuerzo en mejorar el entramado urbano de la ciudad, eliminando las barreras arquitectónicas, ampliando las zonas verdes, ensanchando aceras, mejorando la iluminación… La importancia de estas actuaciones va más allá de una mera cuestión estética y de comodidad.

En los últimos tiempos, se multiplican los estudios científicos sobre la afectación directa del entorno urbano en la salud y el bienestar de las personas. Nuestras calles deben responder también a un modelo urbanístico que ponga freno a los riesgos que provocan la contaminación del aire, el ruido, la falta de espacios verdes y de zonas para la práctica deportiva. Por ello, desde el Ayuntamiento nos tomamos muy en serio la planificación urbanística pensada en una idea de ciudad que, además de sostenible, debe ser también saludable. Una ciudad que favorezca los desplazamientos sin humos, que nos permita caminar, ir en bici, hacer deporte… respirar un aire más limpio, liberarnos del estrés del tráfico y, poco a poco, avanzar hacia una nueva manera de interactuar con nuestro entorno más cercano.
Por eso insistimos en tener calles con menos coches y potenciamos el transporte público, los desplazamientos en bicicleta y las actividades al aire libre, remodelamos calles con más espacios para las personas, mejoramos nuestros equipamientos deportivos y seguimos ganando espacios verdes en nuestras plazas y calles (sólo un dato, tenemos 5.500 árboles en la trama urbana de la ciudad).

De esta manera, continuamos construyendo una ciudad donde, además de contar con buenos servicios y equipamientos, podamos vivir de forma saludable. Una ciudad, en definitiva, más humana.